El aterrizaje controlado de la primera etapa del cohete New Glenn de Blue Origin marca un avance decisivo para la compañía de Jeff Bezos en la carrera espacial privada al lograr por primera vez recuperar la etapa sobre una plataforma marítima, lo que permitirá su reutilización en futuras misiones.
El lanzamiento se realizó el jueves con dos satélites de la NASA rumbo a Marte. Diez minutos después del despegue, la primera etapa descendió sin fallas sobre una plataforma ubicada a varios cientos de kilómetros de la costa de Florida.
Hasta ahora solo vehículos de SpaceX como el Falcon 9, Falcon Heavy y Starship habían completado aterrizajes de este tipo.
Qué implica este avance para Blue Origin
Aunque SpaceX sigue dominando el sector con más de 500 aterrizajes exitosos del Falcon 9 y los recientes logros del sistema Starship, el éxito del New Glenn representa el mayor salto tecnológico de Blue Origin y fortalece su posición en la competencia por contratos gubernamentales y misiones comerciales.
El New Glenn mide 98 metros de altura y 7 metros de diámetro y puede transportar más de 13 toneladas a GTO y 45 toneladas a LEO. Este fue su segundo lanzamiento y el primero con aterrizaje exitoso, tras perder la primera etapa en su intento inicial. La compañía asegura que está diseñada para al menos 25 reutilizaciones, lo que reduciría costos y residuos.
Diferencias con los cohetes de SpaceX
El New Glenn usa siete motores y seis patas de aterrizaje. El Falcon Heavy emplea 27 motores Merlin, mientras que el Falcon 9 usa nueve y cuatro patas. Starship y su primera etapa, Super Heavy, con 33 motores, utilizan un sistema distinto basado en captura mediante torre, lo que elimina la necesidad de patas de aterrizaje.
El avance de Blue Origin llega en medio de cuestionamientos a SpaceX por retrasos señalados por el administrador interino de la NASA, Sean Duffy, quien sugirió reabrir la licitación del aterrizador lunar de Artemis III. Si esto ocurre, Blue Origin podría ser una de las principales beneficiadas junto con otras empresas que buscan mayor participación en los programas espaciales de EE. UU.




