Tras la audiencia en la que se les ratificó una sentencia de 50 años de prisión con posibilidad de libertad condicional, Lyle y Erik Menéndez, quienes cumplen condena en una prisión de San Diego, se expresaron ayer públicamente durante su comparecencia virtual, que ambos asumen su responsabilidad en los asesinatos de sus padres, un caso que conmocionó a Estados Unidos en los años 90.
“Maté a mi mamá y a mi papá”, declaró Lyle. “No tengo excusas. Asumo toda la responsabilidad”. Mientras que, Lyle en su intervención, reflexionó sobre su comportamiento en el momento de los crímenes, “era impulsivo e inmaduro, y reprimía mis emociones y mi ira. Estaba asustado, pero también lleno de rabia”, de acuerdo a lo informado por NBC News y Fox News.
Por su parte, Erik Menéndez describió sus actos como “criminales, egoístas, crueles y cobardes”, y reconoció que mintió a la policía en las primeras etapas de la investigación.
Durante la audiencia, varios familiares testificaron en apoyo a una eventual liberación de los hermanos.
El juez George Jesic reconoció la gravedad de los asesinatos, calificándolos de “absolutamente horribles”, pero también valoró el comportamiento de Lyle y Erik durante su tiempo en prisión.
“La cadena perpetua sin opción a libertad condicional no ofrece esperanza. Aun así, ellos lograron cosas notables sin tener expectativas de salir”, expresó el magistrado.


