Exploración petrolera en RD: 150 años de búsquedas, hallazgos mínimos y promesas sin cumplir

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Redacción El Nuevo Norte
Durante más de un siglo y medio, la República Dominicana ha intentado desenterrar una promesa energética enterrada bajo su suelo: el petróleo. Desde las primeras filtraciones naturales observadas en Azua en el siglo XIX, hasta los modernos taladros del siglo XX, la historia de la exploración petrolera dominicana es una larga sucesión de hallazgos limitados, intentos fallidos y expectativas nunca concretadas.

Los primeros indicios: Azua y el pozo Higüerito I

Todo comenzó en 1872, cuando el geólogo estadounidense William Gabb reportó la presencia de petróleo en la provincia de Azua. En 1886, el investigador José Ramón Abad confirmó estas “trasudaciones” con testimonios locales. Pero no fue hasta 1905, bajo el gobierno de Carlos Morales Languasco, que la empresa Lancaster & Kreider perforó seis pozos en la zona. El más famoso, Higüerito I, encontró crudo a 900 pies de profundidad.

Este hallazgo generó entusiasmo, pero los volúmenes no eran suficientes para una explotación rentable.

Décadas de prueba y error

Entre 1920 y 1927, compañías como la Compañía de Inversiones Santo Domingo y la Compañía Antillana perforaron nuevos pozos cerca de Higüerito. ¿Resultado? Solo pequeñas cantidades de petróleo.

En 1939, la Compañía Petrolera Dominicana perforó el pozo Maleno I, con hallazgo positivo. Sin embargo, entre 1943 y 1946, otros ocho pozos en el área resultaron fallidos.

La búsqueda se expandió: en 1944, la Dominican Seabord Oil intentó suerte en Comendador (Elías Piña) y luego en Neiba, sin encontrar hidrocarburos.

Nuevas compañías, viejas frustraciones

En los años 50, la Compañía Petrolera Azuana volvió a perforar en Higüerito y Maleno. De seis pozos, dos dieron positivo en petróleo y gas. En 1958, la exploración se extendió a Monte Cristi y Santiago con resultados pobres.

Entre 1958 y 1959, la Compañía Petrolera Dominicana halló petróleo y gas en dos de once pozos en Maleno, pero fracasó en Mella II, Palo Alto I y Cabritos I, en la cuenca del lago Enriquillo.

Un respiro en los 70 y más decepciones en los 80

Durante los años 1969–1970, las empresas Dyna-Ray y Gas y Petróleo Dominicana perforaron siete pozos en Azua, hallando gas y petróleo en cinco. Fue uno de los intentos más exitosos en términos técnicos, aunque nunca se desarrolló una industria petrolera.

En los años 80, compañías como Canadian Superior Oil, Cariboil y Petrolera Las Mercedes perforaron sin éxito en Boca Chica, San Pedro, Charco Largo y Comendador.

Los grandes nombres del petróleo llegan en los 90… sin suerte

En 1990, el Estado firmó un contrato con Mobil Exploration Dominicana para explorar en Punta Salinas, Baní. La empresa contrató a Murfin Drilling y comenzó perforaciones en 1996. El resultado fue negativo.

Ese mismo año, la firma Once Once inició trabajos en Güiza, Colón y Pimentel, en el Cibao Oriental. Solo encontraron gas natural, sin rastro de petróleo rentable.

¿Y hoy?

Hasta ahora, ningún hallazgo ha sido explotado comercialmente. La República Dominicana sí tiene petróleo y gas, pero en cantidades y ubicaciones que no justifican una inversión a gran escala… al menos con la tecnología y condiciones actuales.

Conclusión: una historia de promesa no cumplida

La exploración petrolera en RD ha sido una constante desde hace más de 150 años. Aunque se han registrado varios hallazgos —especialmente en Azua—, todos han sido limitados, aislados o económicamente inviables.

El petróleo dominicano existe, pero sigue siendo un recurso enterrado entre la esperanza, la burocracia y los vaivenes de la inversión extranjera.