Napoleón de la Cruz: el buen periodismo siempre será buen periodismo, sin importar las plataformas

Asegura que las noticias falsas son el cáncer de los medios de comunicación en esta época

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SANTO DOMINGO.– Napoleón de la Cruz comenzó a recorrer el camino del periodismo cuando el intenso sonido de las maquinillas en las redacciones de los periódicos y noticiarios televisivos y radiales ponían música a las informaciones y los cassettes 3/4 registraban las imágenes de los hechos que hoy son historia de la televisión.

Desde entonces todo ha cambiado, pasando de lo análogo a lo digital, pero lo que no se ha perdido es la esencia, el rigor de buen periodismo, asegura De la Cruz.

Inició su carrera periodística a mediados de los años ochenta en el periódico El Caribe. En aquella época, los reporteros eran oficialmente nombrados como “redactores”, no como periodistas.

Permaneció allí cerca de tres años, realizando sus primeros trabajos en un momento en que el periodismo impreso exigía precisión, economía de palabras y dominio riguroso de la estructura informativa.

En 1988 dio el salto a la televisión, su gran pasión, al integrarse a Rahintel, canal 7, hoy Antena Latina, en plena efervescencia de la llamada “Guerra de las Papeletas”.

Narra que el actual vocero de la Presidencia, Félix Reina, le abrió las puertas del medio televisivo y le dio una oportunidad que marcaría su trayectoria.

Allí cubrió acontecimientos de alto riesgo e impacto internacional, entre ellos la crisis haitiana y el derrocamiento del presidente Henry Namphy.

Durante ese episodio, cuando Namphy abandonó el poder y se refugió en República Dominicana, Napoleón fue el único periodista dominicano a quien se le alquiló una habitación en el mismo piso que ocupaba el exiliado militar en el hotel Dominican Fiesta, para documentar de cerca los movimientos del mandatario depuesto.

Luego de su paso por Rahintel, Napoleón se integró al noticiario del canal 13, donde inició un trayecto de crecimiento y liderazgo, bajo la dirección a la sazón de Saúl Pimentel, seguido por Miguel Guerrero y posteriormente el extinto Julio Guerrero y su «época de oro», liderada por Nelson Guillén. A partir de ahí, Napoleón desarrolla una exitosa carrera como reportero de televisión, que lo lleva a ser corresponsal por más de diez años del canal 41 de Nueva York, de la cadena Univisión. En 1999, como parte de ese desarrollo, Napoleón obtuvo una nominación a los premios Emmy, un reconocimiento difícil de alcanzar desde República Dominicana en aquella época.

Su larga trayectoria en la televisión lo ha llevado a ocupar posiciones de dirección en los más importantes noticiarios nacionales.

Napoleón de la  Cruz en la redacción del periódico El Caribe

Para Napoleón la esencia del buen periodismo no ha cambiado: el rigor, la ética, la responsabilidad y la capacidad de verificar hechos siguen siendo los pilares fundamentales. Reglas de oro.

Lo que ha cambiado, asegura, son las plataformas y con ellas, el acceso a los medios, lo que permite que muchas personas «sin conocimiento pleno del rigor periodístico» sirven información de manera masiva.

Aun así, insiste en que el periodismo no puede restringirse, porque hacerlo atentaría contra la libertad de expresión y asegura que esto genera un panorama donde conviven profesionales formados, empíricos con gran talento y también comunicadores sin rigor, lo cual, explica, afecta especialmente en la era de la sobreinformación y las noticias falsas.

Napoleón resalta que aunque en el pasado hubo grandes periodistas empíricos, con formación incuestionables y extraordinaria calidad, también existen periodistas con formación académica con igual o tan altas condiciones.

Aun así, también reconoce que la vocación puede convertir a un escritor en periodista o a un periodista en un excelente escritor, como ocurrió con Emilia Pereyra, con quien coincidió trabajando en el periódico El Caribe.

Su visión del oficio también está marcada por la era en que se formó en la estatal Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde fue fundador de la Asociación de Estudiantes de Comunicación, junto a un grupo de jóvenes miembros de grupos como el FEFLAS, la UNER y el FELABEL.

En televisión, Napoleón vivió la transición del mundo analógico a la digital: inició con cassettes 3/4, Betacam y procesos complejos de transmisión que hoy parecen impensables.

«Dios me regaló el privilegio de vivir la transición de lo análogo a lo digital. Vivir lo complicado y complejo de transmitir en vivo un hecho noticioso y ver hoy con la facilidad que se hace un tiro en vivo con a través un Live-U».

Cuenta que antes, desde una actividad política en el interior del país, por ejemplo, había que dictar las noticias por teléfono a la redacción y enviar los rollos fotográficos en una guagua. Ahora, señala, basta con una computadora o un celular para producir y enviar contenido instantáneo.

Cuando era dirigente estudiantil del FEFLAS, en la UASD

Cobertura en tiempo de huelgas

También vivió de cerca la dureza de las coberturas de calle en las décadas de los 80 y los 90, épocas de agitación social.

Recuerda que las huelgas eran intensas, violentas, particularmente en San Francisco de Macorís y en barrios de la zona norte de la capital, como Capotillo. Y ni hablar de las intensas manifestantes en las inmediaciones de la UASD.

Los enfrentamientos entre manifestantes y policías eran constantes, y aunque había periodistas conservadores y otros más osados, los riesgos eran mayores que hoy.

Recordó que en una ocasión, durante un tiroteo en Capotillo, sacó en el vehículo de prensa a un joven herido que no podía ser auxiliado por ambulancias ni policías y lo llevó al hospital Francisco Moscoso Puello.

“En esa época, los manifestantes respetaban al periodista. Hoy, algunos jóvenes agreden o intentan impedir el trabajo de la prensa. Además, el acceso tecnológico ha cambiado la forma de cubrir protestas: antes había que buscar una casa, un colmado o un teléfono público circular para transmitir en vivo; incluso se grababan ambientes de tiroteos con grabadoras enormes para dar realismo a las crónicas”, señaló.

En cuanto a la remuneración, sostiene que los periodistas dominicanos nunca han devengado el salario idóneo, igual que la mayoría de otros profesionales del país.

En sus inicios ganaba alrededor de 400 pesos y cuando entró a Rahintel su salario subió a unos 1,200 pesos, cuando la «guerra de las papeletas».

El salario promedio actual de los periodistas, asegura, ronda los 700 dólares mensuales, muy por debajo de países similares.

“Por eso, históricamente los periodistas han tenido dos empleos”, precisó acerca de la realidad laboral de los comunicadores.

El periodismo, afirma, no es una profesión para hacerse millonario; quienes alcanzan riquezas lo logran por actividades empresariales paralelas, no por el ejercicio periodístico en sí.

Napoleón ha desarrollado también una sólida carrera en relaciones públicas, campo en el que se especializó debido al «pluriempleo». Por más de 15 años se ha desempeñado como director de Comunicaciones del Ministerio de Turismo. También ejerció ese mismo cargo en el Ministerio de Industria y Comercio y del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), además de asesorar en relaciones públicas de diferentes empresas privadas. No obstante, reconoce que su gran pasión. siempre estuvo en las redacciones.

Su designación como director de noticias del grupo ACDmedia, lo considera como un retorno a su esencia en los medios de comunicación y revela «que muy pronto» será parte de un importante espacio en diversas plataformas.

A sus 40 años de carrera, Napoleón de la Cruz sostiene que el periodismo es una vocación de la que no se puede escapar.

A sus 62 años, como él mismo comenta, pensó alguna vez en retirarse, pero el impulso que lleva en la sangre lo mantiene vivo en el oficio.

Para él, un periodista verdadero nunca pierde la sensibilidad, el olfato, ni la indignación ante la injusticia.

«Ese privilegio que te da la profesión de ser testigo de la historia, de reivindicar a un inocente o cambiar la vida de una persona enferma mediante una crónica, es el verdadero valor del periodismo», puntualiza.

Y concluye con una convicción que ha guiado su vida profesional:
cambian los tiempos, cambian las plataformas, pero no el buen periodismo. El buen periodismo siempre será buen periodismo, ayer, hoy, mañana y siempre.

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El Nuevo Norte es un periódico digital dominicano fundado el 12 de febrero de 2006 por el periodista Junior Henríquez, quien funge como director y fundador. A través de la web infoelnuevonorte.com, el medio ofrece información veraz y oportuna sobre los acontecimientos sociales, políticos, comunitarios y de actualidad general, tanto a nivel nacional como internacional, promoviendo un periodismo responsable, participativo y comprometido con la libre expresión y el fortalecimiento de la democracia informativa.