Pronostican en 2026 efectos perversos para quienes usan semaglutida solo como un atajo para perder peso

La FDA reitera que Ozempic y Wegovy, muy populares en Nueva York, solo están aprobados para reducir los niveles de azúcar en sangre en adultos con diabetes

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Quién en los últimos meses no ha conocido a alguien con sobrepeso, quien de forma muy rápida y casi milagrosa, ha perdido muchas libras en pocas semanas, luego de inyectarse un producto recetado para diabéticos?

La historia es muy breve: De acuerdo con la literatura médica en 2020 la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó el uso de semaglutida (lanzada bajo la marca Ozempic) como un medicamento inyectable para ayudar a controlar la diabetes tipo 2 y regular el azúcar en sangre, junto con cambios en el estilo de vida. 

Un efecto secundario común de este nuevo fármaco fue la supresión del apetito, lo que provocó que desde el 2022 el medicamento se administre cada vez más, fuera de las indicaciones aprobadas, como un atajo para la pérdida de peso para personas no diabéticas.

Entre 2023 y 2025 el hecho de que figuras del espectáculo e influencers expusieran sus logros por la pérdida de peso en redes sociales, debido a la “inyección mágica”, la reacción fue que miles de personas jóvenes empezaron a buscar en esta fórmula el camino de la anhelada figura delgada.

Ya a finales de 2025 en Nueva York se empezaron a registrar los primeros indicios de los efectos colaterales de este popular recurso farmacéutico, usado ahora popularmente para lucir mejor. 

Actualmente, muchos proyectan que 2026 será el año en que se divulgue más claramente los efectos de rebote y se documenten aquellos daños colaterales, que no han sido evidentes durante el auge estético de esta práctica, que como remarcan varios especialistas en el mundo, implica que miles de personas se están inoculando un fármaco que no necesitan.

Esta “varita mágica” ya comienza a mostrar sus matices. Como dicen algunos expertos en nutrición, es momento de una reflexión profunda sobre el costo de la belleza rápida y la necesidad de una supervisión médica rigurosa.

Ante el boom de estas fórmulas, la FDA reitera que los compuestos de semaglutida “solo están aprobados para reducir los niveles de azúcar en sangre en adultos con diabetes mellitus de tipo 2, además de la dieta y el ejercicio. También está autorizado para reducir el riesgo de infarto de miocardio, ictus o muerte en adultos con diabetes mellitus de tipo 2 y cardiopatía conocida”.

Muy popular en NY

Por definición, estos avances científicos que no son nada accesibles por sus altos costos, se han convertido en altamente recomendables en una ciudad como Nueva York, en donde alrededor de uno de cada cuatro neoyorquinos negros o hispanos es obeso. Este grupo tienen tres veces más probabilidades de morir de diabetes o sus complicaciones que los neoyorquinos blancos. 

De acuerdo con datos que viene recopilando desde hace más de una década la Asociación Estadounidense de Diabetes en su capítulo Nueva York, del 28% de los diagnosticados con esta enfermedad en la Gran Manzana son hispanos y el 31% son afroamericanos.

Pero más allá de su gran efectividad comprobada para estos males metabólicos, lo que realmente preocupa es cómo personas jóvenes y maduras, sin este tipo de diagnósticos, siguen apostando a estos productos como una vía rápida para lucir delgados.

Además, se han detectado en el mercado falsificaciones y fórmulas distribuidas en el mercado negro, que como advierte la FDA, “pueden contener ingredientes erróneos, contener muy poco, demasiado o ningún principio activo, o contener otros ingredientes nocivos”.

Como se explica en estudios médicos, “la semaglutida, al imitar la acción de la hormona GLP-1, ralentiza el vaciado gástrico y aumenta la sensación de saciedad, lo que resulta en una drástica reducción de la ingesta calórica y, consecuentemente, en una pérdida de peso acelerada”.

La popularidad del medicamento impulsó la inversión farmacéutica en esta línea, resultando en competidores más asequibles como Wegovy o Mounjaro.

Efecto yoyo: una ilusión temporal

Lo que sí está ya demostrado, es que la interrupción del fármaco, sin un cambio permanente en el estilo de vida, puede llevar a que los pacientes recuperen rápidamente el peso perdido, y en ocasiones, incluso mucho más lo que se conoce como el conocido “efecto yoyo”.

“Obviamente es un medicamento caro aquí en el país, que si no tienes seguro médico muy pocos lo pueden cubrir. En mi caso, luego de seis meses con resultados maravillosos, tuve que suspenderlo porque perdí mi trabajo y la cobertura médica. En cuestión de dos meses estaba más gorda que antes. Ha sido un proceso complicado. Lo rápido no siempre es lo más efectivo”, contó Mirelys Sarabia, una asistente legal colombiana, residente de Queens.

Mirelys reconoce que no sufre de diabetes, pero que los testimonios de amigos tanto en Nueva York, como en su natal Medellín, la hicieron buscar por varios meses las vías para conseguir la receta para combatir el sobrepeso, que es un tema que afecta su autoestima, desde que era adolescente. 

La neogranadina hoy tiene 48 años. Y dice con pesar, que está mucho más gorda que antes.

“El mundo actual te impone mucha presión. Tienes que estar delgada. Yo probé de todo. Dietas, ejercicios, ayuno, desintoxicantes, pastillas y nada me funcionó. Esta inyección sí actuó rápido, pero desde mi experiencia personalísima, lo que puedo decir es que no es sostenible en el tiempo. Es como una ilusión temporal, para quienes solo queremos bajar de peso, y no queremos cambiar de estilo de vida”, compartió quien admite que no fue fácil obtener la receta.

Para otras personas consultadas la experiencia fue distinta. El contador dominicano, Sergio Feliz, de 50 años, asegura que la inyección de Ozempic fue un gran impulso para perder 35 libras, pero que lo combinó con ejercicios y una dieta especial, lo cual en su caso fue un estímulo, no una fórmula definitiva.

“Cada cuerpo es distinto. Yo me motivé con la pérdida de peso y a mi edad empecé a hacer ejercicios de fuerza por primera vez en mi vida. Ya no me inyecto más. Pero sé que no puedo dejar jamás el gimnasio, ni dejar de alimentarme correctamente. Pienso que el problema está en pensar que la medicina sola, te va ayudar a mantenerte. Todo tiene que ser bajo un plan”, esgrimió Sergio.

2026: la primera ola de rebote

Como siguen advirtiendo en un tono más alto y de forma amplificada centenares de especialistas en nutrición y vida saludable, el hecho de que una persona quiera aceleradamente perder peso a través de la “inyección mágica”, posiblemente está comprometiendo sin saberlo su salud física y emocional.

Por ejemplo, el venezolano David de Ponte Lira, asesor de estilo de vida saludable y autor del libro ‘Tienes el cuerpo perfecto’’, pronostica en sus redes sociales que en 2026 tendremos la primera ola de rebote de estos productos, especialmente para quienes empezaron a usarlos en 2024.

“El rebote no es inmediato, pero es inevitable. La inyección te hace perder peso rápido. Sí funciona. Pero también pierdes masa muscular y cuando pierdes músculo tu metabolismo se apaga. Después pasa lo predecible, dejas la inyección, tu hambre aumenta, tu gasto energético baja y tu cuerpo entra en modo supervivencia. Por cada kilo que pierdes tu hambre aumenta cien calorías y tu gasto disminuye 30 calorías. Cuando más rápido pierdes peso más difícil es mantenerlo. No es una opinión, es fisiología”, asegura Ponte.

Ponte remarca en sus conferencias que los atajos siempre tienen un precio y está convencido que 2026 va a separar a dos grupos: a las personas que construyeron un nuevo estilo de vida y los que huyeron del proceso buscando una vía más rápida. 

“Son millones de personas las que van a estar peor que antes, con el metabolismo más lento, menos masa muscular, menos densidad ósea, más grasa y peor calidad de vida. La ola del rebote reventará pronto. Muchos estarán peor que antes”, reiteró.  

“Es muy valioso para los diabéticos”

Por su parte, el doctor Aritmedes Restituyo presidente de la Asociación Hispana de Profesionales de la Salud de Nueva York defiende que en el caso específico de personas diabéticas, con problemas de obesidad, esta generación de fármacos, que incluso se prevé pasarán a ser administrados también por píldoras, tienen resultados muy favorables.

“Sí funciona para personas con graves problemas de obesidad. Todavía se está evaluando los efectos colaterales, pero la experiencia que hemos visto en personas con patologías metabólicas complicadas que requieren perder peso, es que se trata de una gran ayuda que funciona muy bien. Considero que hay un futuro prometedor para este tipo de pacientes”, indicó el profesional dominicano.

En efecto, la FDA aprobó el pasado mes de diciembre la píldora Wegovy (semaglutida) de administración diaria para ayudar a los adultos con obesidad o sobrepeso y problemas médicos a perder peso. La píldora Wegovy es el primer medicamento oral a base de péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) para la obesidad en los Estados Unidos.

Este fármaco también está indicado, de acuerdo con la publicación científica drug.com, “para reducir el riesgo de eventos cardiovasculares adversos mayores, incluyendo muerte, infarto de miocardio o accidente cerebrovascular, en adultos con sobrepeso u obesidad y enfermedad cardiovascular establecida”.

Primera demanda en Nueva York

Como cualquier medicamento son predecibles los efectos adversos, inclusive para quienes están claramente controlados por un médico.

El bufete de abogados Jason Goldstein, de Parker Waichman LLP, especializado en lesiones personales, ha presentado una demanda multimillonaria contra Novo Nordisk, el fabricante de Ozempic y Wegovy.

Como reseñan medios locales Michael, de 48 años y residente de Long Island, forma parte de esta demanda a la gigante farmacéutica por pérdida parcial de la visión, de la cual forman parte más de 30 pacientes de otros estados.

Michael dice que la pérdida de visión comenzó después de que su endocrinólogo le recomendara cambiar de Metformina a Ozempic para controlar su diabetes tipo 2.

El neoyorquino contó a la cadena FOX que perdió 10 libras, pero también parte de la visión en ambos ojos. Afirma que tenía una visión de 20/20 antes de tomar Ozempic.

A este paciente se le diagnosticó NAION (Neuropatía Óptica Isquémica Anterior No Arterítica), que es esencialmente como un “derrame cerebral” en el ojo.

Sin embargo, dos estudios recientes, uno de la red JAMA y otro de Dinamarca, sugieren que podría haber un vínculo entre esta afección y el consumo de semaglutida.

“Esta demanda busca que Novo Nordisk se responsabilice por no advertir a los médicos y a sus pacientes que esta afección podría desarrollarse”, dijo Goldstein en un comunicado.

“La seguridad del paciente es una prioridad para Novo Nordisk, y nos tomamos muy en serio todos los informes sobre eventos adversos relacionados con el uso de nuestros medicamentos. Tras una evaluación interna de seguridad de Novo Nordisk, consideramos que el perfil de riesgo-beneficio de la semaglutida permanece sin cambios”, compartió esta corporación en un comunicado.

El dato:

  • 12% de los estadounidenses ha tomado alguno de estos populares medicamentos para bajar de peso, según un informe de 2025 de RAND, una organización de investigación sin fines de lucro. 14% está interesado en tomarlos.

 

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