El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió este jueves la primera reunión de su "Junta de Paz", una nueva institución centrada inicialmente en Gaza, con una inversión inicial de 10.000 millones de dólares por parte de Washington. Y con una clara amenaza a Irán, al que dio un plazo de 10 días para llegar a un acuerdo pues si no, "pueden ocurrir cosas malas".
"Y ahora es el momento de que Irán se una a nosotros en un camino que complete lo que estamos haciendo. Y si se unen a nosotros, será genial. Si no se unen, también será genial, pero será un camino muy diferente", aseguró el jefe de la Casa Blanca, mientras que las Fuerzas Armadas estadounidense están realizando un gran despliegue militar en Oriente Medio. Además, puso un plazo para lo que ocurrirá en Irán: "Probablemente lo descubrirán en los próximos diez días".
La inauguración fue una ceremonia de autofelicitación de Trump por todas sus iniciativas de paz en ocho conflictos internacionales, pero también de amenazas contra Irán, que se resiste a acatar las exigencias de Washington para poner fin a sus ambiciones nucleares y militares.
Alrededor de dos docenas de mandatarios, entre ellos el argentino Javier Milei y el paraguayo Santiago Peña, acudieron a Washington para el lanzamiento de una alianza que podría hacerle la competencia a Naciones Unidas.
Para darle el primer empujón, Trump anunció esa contribución de 10.000 millones, a la que se sumaron miles de millones de dólares de países del Golfo, así como Japón y otras naciones presentes, para arrancar las obras de rehabilitación de la devastada Franja de Gaza.
Trump había anunciado antes de la reunión que los miembros de la junta han prometido 5.000 millones de dólares para la reconstrucción, una fracción de los aproximadamente 70.000 millones de dólares que se calcula que se necesitan para reconstruir el territorio palestino, arrasado tras dos años de guerra. Se espera que los miembros den a conocer compromisos de miles de efectivos para fuerzas internacionales de estabilización y de policía en el territorio.
“Tenemos a los mejores líderes del mundo sumándose a la Junta de Paz”, declaró Trump a los periodistas a principios de esta semana. “Creo que tiene la posibilidad de ser la junta más trascendental jamás reunida de cualquier tipo”.
La junta se puso en marcha como parte del plan de paz de 20 puntos de Trump para poner fin al conflicto en Gaza. Pero desde el alto el fuego de octubre, la visión de Trump para la junta ha cambiado y quiere que tenga un mandato aún más ambicioso: uno que no solo complete la tarea hercúlea de lograr una paz duradera entre Israel y Hamas, sino que también ayude a resolver conflictos en todo el mundo.
Pero, antes del primer encuentro de la junta, el acuerdo de alto el fuego en Gaza sigue siendo frágil y la visión ampliada de Trump ha despertado temores de que el presidente de Estados Unidos busque crear un rival de las Naciones Unidas. Trump afirmó a principios de esta semana que esperaba que la junta anime a la ONU a “ponerse las pilas”.
“Las Naciones Unidas tienen un gran potencial”, sostuvo. “No han estado a la altura de ese potencial”.

Escepticismo
Más de 40 países y la Unión Europea decidieron enviar funcionarios a la reunión del jueves, según un alto funcionario del gobierno que no estaba autorizado a hacer comentarios públicos. Alemania, Italia, Noruega y Suiza figuran entre más de una docena de países que no se han sumado a la junta, pero se esperaba que asistieran como observadores, indicó el funcionario.
El Consejo de Seguridad de la ONU celebró el miércoles una reunión de alto nivel sobre el acuerdo de alto el fuego y los esfuerzos de Israel por ampliar el control en Cisjordania. La sesión de la ONU en Nueva York estaba programada originalmente para el jueves, pero se adelantó después de que Trump anunció la reunión de la junta para la misma fecha y quedó claro que complicaría los planes de viaje de los diplomáticos que planeaban asistir a ambas.
El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, comentó a los periodistas a principios de esta semana que “a nivel internacional debería ser ante todo la ONU la que gestione estas situaciones de crisis”. El gobierno de Trump rechazó el miércoles las preocupaciones del Vaticano.
“Este presidente tiene un plan y una visión muy audaces y ambiciosos para reconstruir y rehabilitar Gaza, que ya están muy avanzados gracias a la Junta de Paz”, manifestó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. “Esta es una organización legítima en la que hay decenas de países miembros de todo el mundo”.
Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante la ONU, también rebatió a los aliados escépticos, al afirmar que la junta “no está hablando, está actuando”.
“Estamos escuchando a la clase parlanchina criticar la estructura de la junta, que es poco convencional, que no tiene precedentes”, dijo Waltz. “De nuevo, las viejas formas no estaban funcionando”.
Dudas sobre el desarme de Hamas
Un punto central de las conversaciones del jueves será la creación de una fuerza internacional de estabilización armada para mantener la seguridad y garantizar el desarme de Hamas, una exigencia clave de Israel y un pilar del acuerdo de alto el fuego.
Pero hasta ahora, solo Indonesia ha ofrecido a Trump un compromiso firme para la fuerza propuesta. Y Hamas ha dado pocas señales que generen confianza de que esté dispuesto a avanzar con el desarme. El gobierno “no se hace ilusiones sobre los desafíos en torno a la desmilitarización”, pero se ha visto alentado por lo que los mediadores han informado, según un funcionario de Estados Unidos que no estaba autorizado a comentar públicamente y habló bajo condición de anonimato.
El presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, se comprometió a trabajar estrechamente con otros países islámicos líderes invitados por Trump para “sumarse a los esfuerzos para tratar de lograr una paz duradera en Palestina”.
Se espera que la Junta Ejecutiva de Gaza, el brazo operativo de la junta, presente el jueves actualizaciones sobre sus esfuerzos para crear un sistema de gobierno funcional y servicios para el territorio, según el funcionario que habló bajo condición de anonimato para adelantar los lineamientos generales de la reunión.
Además de Trump, entre los otros oradores de la conferencia se espera al secretario de Estado Marco Rubio, el enviado especial de Trump Steve Witkoff, el yerno y asesor de Trump Jared Kushner, el ex primer ministro británico Tony Blair, el alto representante de la junta ejecutiva, Nickolay Mladenov, y Waltz.
Michael Hanna, director del programa de Estados Unidos en International Crisis Group, una organización sin fines de lucro centrada en la prevención de conflictos, sugirió que el escepticismo que muestran algunos aliados de Washington no es injustificado.
“Sin una autorización clara para ampliar su mandato más allá de Gaza, no sorprende que muchos aliados y socios de Estados Unidos hayan optado por rechazar la oferta de Trump de sumarse a la junta”, afirmó Hanna. “En cambio, muchos de los Estados más comprometidos con el futuro de Gaza se han inscrito con la esperanza de centrar la atención de Estados Unidos y alentar al propio Trump a usar la influencia y la capacidad de presión que tiene con Israel”.
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