La falta de una cultura de donación de órganos es solo una de las barreras que limitan el trasplante renal en República Dominicana. Para el nefrólogo Milton Ray Capriles, el problema responde a un conjunto de factores que incluyen la desinformación de la población, la ausencia de mecanismos para registrar la voluntad de donar (como indicarlo en la cédula), un sistema de atención primaria débil que dificulta la detección temprana de la enfermedad renal y la falta de políticas públicas para fomentar la prevención.
El especialista compartió la información en el marco del Día Mundial del Riñón durante el Desayuno elCaribe-CDN, donde también participaron la directora de CDN Alba Nely Familia y Héctor Marte, jefe de redacción de este diario.
En la entrevista, Ray Capriles destacó que el país aún tiene un largo camino por recorrer en materia de educación y políticas públicas que fomenten la cultura de donación y la prevención.
Según explicó, un elemento como registrar la voluntad de donar órganos en documentos de identidad podría marcar una diferencia significativa. “En Estados Unidos tu licencia dice si tú eres donante o no. Allí no hay que esperar; si tuviste un accidente, revisan tu identificación y saben inmediatamente si eres donante”, señaló el especialista.
Para Ray Capriles, la ausencia de ese tipo de mecanismos en República Dominicana refleja la falta de una estrategia integral de concienciación. “Tenemos una cédula nueva en la que alguien tuvo la idea de agregar las alergias, pero no se pensó en algo fundamental como indicar si una persona está dispuesta a ser donante”, expresó sobre el tema, afirmando que eso ayudaría a incrementar los trasplantes.
De acuerdo con Ray Capriles: “Primero hay que educar sobre qué es el trasplante, cuáles son sus valores y cuántos órganos se pueden donar”, señaló el especialista.
Ray Capriles resaltó que un solo donante puede beneficiar a múltiples personas. “Un donante, por ejemplo, tras un accidente con diagnóstico de muerte cerebral, generalmente puede aportar hasta diez órganos o tejidos diferentes”, afirmó. Entre ellos mencionó las córneas, los dos riñones, el hígado y tejidos como la piel, que pueden ser utilizados para salvar o mejorar la vida de otros pacientes.
A su juicio, también el temor de muchas familias a la supuesta comercialización de órganos sigue siendo una barrera importante. “Cuando se le habla a un familiar de donación, muchas veces lo primero que piensan es que van a traficar con los órganos o que alguien quiere hacer un negocio. Son cosas que no son reales”, argumentó Ray Capriles. Por ello insistió en que el desarrollo del trasplante renal en el país depende de una mayor comprensión social sobre el proceso y su impacto en salvar vidas.
Pacientes en espera de donación
En República Dominicana hay alrededor de 548 pacientes en lista de espera para un trasplante renal. El año pasado apenas unos 40 lograron recibir un órgano, manifestó el doctor sobre las estadísticas. Esto coloca, según Ray Capriles, la tasa de trasplante en aproximadamente un procedimiento por cada millón de habitantes muy por debajo de los estándares internacionales, que oscilan entre 20 y 50 trasplantes por millón. “Con esos números es evidente que la capacidad de trasplante sigue siendo muy limitada”, advirtió Ray Capriles.
Asimismo, reveló que en el país existen cerca de 6,000 personas en diálisis, un procedimiento que debe realizarse generalmente tres veces por semana. Además de la carga física para los pacientes, el especialista con más de 15 años de trayectoria académica, dijo que el tratamiento representa un alto costo para el sistema de salud. Solo el kit utilizado en cada sesión puede costar entre 4,000 y 5,000 pesos, sin incluir medicamentos, infraestructura ni personal médico. “Cuando sumas todos esos factores, estás hablando de un gasto enorme tanto para el paciente como para el sistema”, planteó el doctor en una de sus intervenciones.
Por esa razón, Ray Capriles insistió en que el trasplante no solo mejora la calidad de vida, sino que también es más eficiente desde el punto de vista económico y sanitario. “El trasplante renal en un inicio tiene un costo alto, pero a largo plazo reduce el gasto en diálisis y permite que el paciente recupere independencia y una vida prácticamente normal”, señaló.
Detección y atención primaria
Por otro lado, subrayó que la enfermedad renal crónica es un problema de salud pública que suele detectarse demasiado tarde. En gran parte de los casos, los pacientes llegan a los especialistas cuando el daño ya está avanzado. “El riñón es un órgano que no da síntomas hasta que la enfermedad está muy adelantada”, explicó. De ahí, hizo hincapié sobre la importancia de promover chequeos regulares, incluso cuando no existen señales evidentes de enfermedad.
Ray Capriles manifestó que el diagnóstico temprano depende de pruebas sencillas que deberían realizarse de forma periódica. “En la enfermedad renal son dos cosas bien simples: un examen de orina y un examen de sangre”, indicó el especialista. El análisis de orina permite detectar la presencia de proteína, una señal de daño en la estructura del riñón, mientras que el análisis de sangre mide la tasa de filtración glomerular, que refleja la capacidad del riñón para depurar toxinas. “Si tu tasa de filtración empieza a bajar de 90, ya hay evidencia de enfermedad renal, aunque el paciente no tenga síntomas”, reveló Ray Capriles.
Para el también investigador en Advance Kidney Care, Florida, EE.UU. otro problema estructural del sistema de salud dominicano es la debilidad de la atención primaria. Según Ray Capriles, muchos pacientes no cuentan con un médico de cabecera que supervise su salud de manera preventiva. “Aquí tampoco tenemos una cultura fuerte de atención primaria. Muchos médicos prefieren especializarse y no ejercer como internistas o médicos familiares”, comentó. Para el doctor un sistema robusto de atención primaria permitiría identificar antes los factores de riesgo y referir a los pacientes a los especialistas en etapas más tempranas.
En ese sentido, reconoció algunos esfuerzos recientes para mejorar la detección temprana. Compartió a periodistas de elCaribe y CDN que se han realizado programas de capacitación dirigidos a médicos que no son nefrólogos, con el objetivo de que puedan identificar señales de enfermedad renal en consultas generales. “El paciente renal casi siempre llega primero a su médico primario. Por eso es importante que todos los médicos sepan cómo detectarlo a tiempo”, apuntó.
El nefrólogo también expresó que el daño renal crónico no es reversible. “Cuando tú pierdes función renal, no la recuperas”, advirtió, señalando que el fallo renal puede ser agudo durante los primeros 90 días tras una lesión o enfermedad, pero si el daño persiste más allá de ese período se considera crónico.
Pero, la medicina ha avanzado en tratamientos que permiten retrasar la progresión de la enfermedad. Ray Capriles recordó que hace apenas quince años las opciones terapéuticas eran muy limitadas. “Cuando empecé en nefrología prácticamente solo teníamos una clase de medicamento para disminuir la progresión del fallo renal”, narró. Actualmente, existen varias familias de fármacos que ayudan a controlar la presión arterial, la diabetes y la presencia de proteína en la orina, factores que influyen directamente en la evolución del daño renal.
Causas de la enfermedad
La mayor parte de los casos de enfermedad renal están asociados a otras enfermedades crónicas muy comunes. “Alrededor del 70 % de los pacientes con fallo renal tienen hipertensión o diabetes”, dijo durante el encuentro. En poblaciones donde estas condiciones son frecuentes, el riesgo de desarrollar daño renal aumenta considerablemente con el tiempo. “Mientras más años una persona tenga con diabetes o con presión alta, mayor es el daño acumulativo en el riñón”, aseguró.
Además de estas dos causas principales, Ray Capriles mencionó otros factores que pueden contribuir al deterioro renal. Entre ellos figuran el tabaquismo y el uso de cigarrillos electrónicos. “Fumar y el vapeo tienen efectos negativos en todo el sistema, no solo en los pulmones o en el corazón, también en los riñones”, advirtió. Asimismo, existen enfermedades que pueden provocar daño renal desde edades tempranas, como la anemia falciforme, el lupus o ciertas anomalías congénitas del sistema urinario. “He tenido pacientes con menos de 20 años en diálisis por crisis repetidas de falcemia que terminan dañando el riñón”, destacó.
Los riesgos de automedicación
Igualmente, el nefrólogo advirtió sobre los riesgos de la automedicación y el uso indiscriminado de medicamentos, una práctica común que también puede afectar la función renal. Ray Capriles comentó que fármacos de uso frecuente, como los antiinflamatorios no esteroideos, entre ellos el ibuprofeno así como ciertos antibióticos o medicamentos para el reflujo que cuando se consumen sin supervisión médica o durante períodos prolongados, pueden provocar daño renal agudo o crónico.
Actividades
Dentro de las actividades académicas de la semana, la Sociedad Dominicana de Nefrología junto a la Regional Norte, invita al Curso Dominicano Onco-Nefro dirigido a nefrólogos y oncólogos. El encuentro se realizará hoy 13 de marzo en el AC Hotel by Marriott Santiago y el 14 de marzo en el Hotel Catalonia Santo Domingo, con la participación de especialistas formados tanto en República Dominicana como en Estados Unidos, entre ellos: Juan Duque, David Ortiz y Marco Bobadilla.
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