Autismo y desinformación: la crisis silenciosa en República Dominicana

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Como parte del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, en pleno 2026, la República Dominicana se encuentra sumergida en el epicentro de una crisis mediática.

Se trata de una problemáticaque podría ser reconocida por la comunidad científica internacional en los próximos años como una de las mayores crisis de angustia colectiva y fanatismo seudocientífico en la comunidad de padres, madres y cuidadores de niños, niñas y adolescentes con trastorno del espectro autista (TEA) de América Latina. 

La angustia parental es, sin lugar a duda, el principal modulador de la interacción entre padres e hijos, incluso en ausencia de algún trastorno del neurodesarrollo. 

En concordancia, las guías internacionales sobre el tratamiento del TEA y otros trastornos del neurodesarrollo reconocen el rol primario que juegan la educación de padres y cuidadores como primera línea de tratamiento en el porvenir y bienestar de todos nuestros chicos y chicas con discapacidad, especialmente aquellos con autismo.

El control de la angustia, del duelo asociado al diagnóstico y de la incertidumbre que acompaña a todo padre y madre de un niño con autismo, permite mejorar el manejo conductual, la toma de decisiones y ayuda a facilitar el acceso y aprovechamiento de los recursos limitados que el medio tiene para ofrecer.

Debemos reconocer que esta problemática en torno a las "mejorías milagrosas" del autismo es un síntoma de una enfermedad más grande.

Por un lado está el rampante mercantilismo en el tratamiento del TEA en toda la sociedad occidental, no solo en la República Dominicana. Por otro lado, el uso de la palabra "tratamiento", si es que podemos hablar de tratamiento en el contexto de la discapacidad

Desde la posición ventajosa de poder acompañar a cientos de familias en su tránsito por la discapacidad, diría que una manera más prudente y realista de referirse a los medicamentos y suplementos es la de "acompañamiento". 

Los profesionales de la salud mental, tanto psiquiatras como psicólogos, usamos los medicamentos, suplementos y terapias para "acompañar" a estos individuos y sus familias por las etapas más críticas de consolidar habilidades, conocimiento e inserción en los contextos sociales. 

Estas intervenciones, cuando son utilizadas de manera racional y razonable, consiguen disminuir la intensidad y frecuencia de las conductas que dificultan la inserción de los niños con discapacidad en el entorno comunitario, familiar, escolar y terapéutico. 

El poder de las redes sociales

Otro elemento que ha permitido que esta situación se desarrollara son las redes sociales.

El algoritmo, la facilidad que las redes presentan para "lavar" información fraudulenta e insertarla rápidamente en el mercado del pensamiento colectivo, legitimando todas las voces, aun aquellas que ya sea por desconocimiento o por interés lucrativo, colaboran para incrementar y aprovecharse de la angustia que sienten los padres y madres de niños con discapacidad

De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, podemos definir el fanatismo como el apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones, especialmente religiosas o políticas.

Si aplicamos este concepto al contexto de la salud, podríamos estar hablando de la defensa dogmática y ciega de un tratamiento o ideología de salud, rechazando tanto críticas como la evidencia existente.  

No confundamos la presencia de fanatismo seudocientífico con la ausencia de cualquier efecto o impacto en el problema central, la angustia parental

Pero no seamos miopes; el padre que decide aplicar un tratamiento o dar un suplemento sin prestarle la mínima atención al contenido o naturaleza de dicha intervención no lo hace por convicción científica, sino como un acto de fe

Este acto de fe y un contrato implícito junto a inversión económica bastante explícita para desplazarse y tener acceso a lo que todos consideran una "cura rápida y efectiva" aplicada por un benefactor inofensivo y de nobles intenciones, con abundancia de testimonios.

Esto, tal como las reseñas de un artículo en una tienda en línea que nos pensamos dos veces antes de comprar porque luce demasiado bueno para ser verdad. 

Este acto de fe y el contrato ya mencionados conllevan necesariamente la implicación de los padres de manera activa y con esperanzas renovadas, en el cuidado y acompañamiento de los pequeños, con una sensibilidad incrementada y una mirada expectante a la más mínima señal de "mejoría" o de progreso en la adquisición de habilidades. 

Desde el punto de vista profesional

Como profesionales de la salud mental, nos debemos a la reducción y contención de la angustia en las personas

Pero esta metodología, que parece capaz de repartir en masa fe y esperanza a una población desprovista de respuestas y de contención por parte del sistema de salud público y privado, deja huérfanos a dos individuos.

Están los padres y madres que participan del contrato, realizan la peregrinación y no reciben el milagro prometido, así como los cientos de personas de América que queman en la hoguera de la angustia y desesperación al saberse incapaces de participar en la "cura milagrosa" para sus hijos e hijas con discapacidad, tal como se evidencia en la multitud de comentarios en los post de redes sociales

Es poco probable que escuchemos sus voces clamar con la misma fuerza con la de aquellos que aparentemente han sido beneficiados, después de todo, la culpa y la vergüenza son bastante incapacitantes

Nos queda la deuda de organizar con urgencia un ecosistema que garantice la supervisión adecuada de la prestación de servicios de salud y la prudente distribución de los recursos económicos y humanos que ofrecen asistencia a las personas con discapacidad

Por último, me despido con un mensaje y una orientación para todos aquellos padres que arden en la angustia: ustedes tienen más poder sobre el porvenir y bienestar de sus hijos de lo que los medios digitales y el mercado del autismo les han hecho creer.

Busquen a su alrededor psicoeducación, fomenten sus redes de apoyo y críen en comunidad. De mi parte, continuaré brindando información y certidumbre a todos los que tenga el placer de encontrar en el medio de mis labores.

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El Nuevo Norte es un periódico digital dominicano fundado el 12 de febrero de 2006 por el periodista Junior Henríquez, quien funge como director y fundador. A través de la web infoelnuevonorte.com, el medio ofrece información veraz y oportuna sobre los acontecimientos sociales, políticos, comunitarios y de actualidad general, tanto a nivel nacional como internacional, promoviendo un periodismo responsable, participativo y comprometido con la libre expresión y el fortalecimiento de la democracia informativa.