Patricia Arache

República Dominicana ocupa el tercer lugar de los países de América Latina y el Caribe con el mayor volumen de divisas obtenidas, mediante las remesas que envían los criollos residentes en otras partes del mundo, fundamentalmente, en Estados Unidos y España, a familiares y amigos y que, en el pasado año 2023, se elevó a US $10, 157,2 millones.

Los países que le anteceden son México, que además es el primer receptor del mundo, con US $63.313 millones y Guatemala, con US $19.804 millones. Colombia pasó al cuarto lugar con un volumen de US $ USD 10.091 millones.

Es una estadística apreciable si se parte, además, del crecimiento continuo que muestra ese indicador que, incluso, ha llegado a sobrepasar el volumen de los aportes de sectores tan vitales para la economía nacional como el propio turismo y la espectacular inversión extranjera directa (IED), a los que, nunca se podrá menospreciar

De acuerdo a los datos, aportados por el Banco Central, por ejemplo, en el pasado año 2023, las remesas alcanzaron los US$10,157.2 millones, lo que representa un aumento del 3.1 % en comparación con el año anterior.

Ese monto revela que las remesas generaron divisas por encima del sector turístico, que es el más pujante de la economía nacional, cuyo aporte en el mismo período fue de US $9,828.9 millones.

Respecto a la inversión extranjera directa (IED) que registró un incremento interanual de un 9.2%, de acuerdo a los datos de las autoridades, su volumen en el pasado año fue de 4,381 millones de dólares, lo cual, además, consolida al país como líder en captación de inversiones en Centroamérica y el Caribe.

El renglón remesas ha venido mostrando una escalada continua de crecimiento, convirtiéndose en el sector más dinámico de la economía, lo que contribuye de manera importante al desarrollo del país.

Siempre hay oportunidades para impulsar mejoras y probablemente ahora que se analiza una nueva reforma fiscal integral en el país que busca el fortalecimiento de la sostenibilidad fiscal y mayor equidad en el sistema tributario, valdría la pena pensar en las remesas.

Obvio, que dirigir la mirada hacia las remesas no podría incluir, jamás, la posibilidad de gravarlas, al contrario, la propuesta es para incentivarlas.

Especialistas en la materia, plantean que el gobierno puede adoptar distintas estrategias para motorizar el incremento de las remesas y su sostenibilidad en el tiempo.

Proponen aspectos como el de reducir los costos de envíos, promover el uso de plataformas digitales, apoyar la creación de nuevas empresas de capital local para los envíos, promover el uso de instrumentos financieros, que aumenten la transparencia y la seguridad de las transacciones, etcétera.

Otros, incluyen exenciones fiscales que reduzcan o eliminen las cargas impositivas sobre las remesas, para hacerlas más atractivas; tasas de cambio favorables o focalizadas, subvenciones a los inmigrantes para que inviertan en proyectos productivos del país y hasta programas de desarrollo empresarial, mediante los cuales se provea de apoyo y capacitación a quienes residen fuera y deseen iniciar negocios en su tierra.

Existe todo un abanico de opciones que pueden ser tomadas en cuenta para favorecer la continuidad del gran volumen de divisas que representan las remesas en la República Dominicana.

Como el país debe captar cada vez más recursos, es oportuno crear capítulos de incentivo y protección para los dominicanos residentes en el exterior que envíen remesas a familiares, amigos y relacionados.

Estas estrategias podrían ayudar a incrementar el flujo de remesas a República Dominicana, lo que tendría un impacto positivo en la economía y el bienestar de las familias.

El de las remesas es un campo abierto, virgen, que permite al Estado la posibilidad de incrementar sus beneficios, sin gravar o dañar a quienes las generan, que son los dominicanos residentes en el exterior, a quienes, por el contrario, se les estarían confiriendo las merecidas facilidades y garantías de consolidación de su presencia y relevancia en el suelo patrio.

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