El recorrido de Marileidy Paulino por las calles ha sido acompañado por una multitud que no deja de crecer. La emoción y la alegría se reflejan en los rostros de personas de todas las edades, que ven en ella un símbolo de esfuerzo, dedicación y superación. Este homenaje espontáneo demuestra el profundo cariño y respeto que el pueblo siente por una atleta que ha llevado el nombre de la República Dominicana a lo más alto del podio internacional.
El ambiente es de fiesta, con música, baile y un sentimiento de unidad que solo se vive en momentos históricos como este. Marileidy Paulino, con su humildad y carisma, agradece cada muestra de afecto, mientras avanza lentamente entre una marea humana que no deja de corear su nombre. Este recibimiento en las calles es una prueba del impacto que ha tenido su triunfo en el corazón de todos los dominicanos.



