Inaugurado en febrero de 2024 por el presidente Luis Abinader, el Teleférico de Santiago de los Caballeros en República Dominicana ha sido objeto de duras críticas por parte de algunos comunicadores, quienes parecen actuar como enemigos de la actual gestión presidencial. A pesar de los ataques, la historia ha demostrado que las obras de infraestructura visionarias, como los túneles y elevados construidos en Santo Domingo hace más de dos décadas, suelen enfrentar rechazo inicial, solo para convertirse luego en elementos esenciales para la vida urbana.
En los años 90, políticos y ciudadanos criticaron despiadadamente la construcción de los elevados en la capital, tildándolos de innecesarios e incluso un derroche. Hoy en día, conducir en Santo Domingo sin esos elevados es impensable. La situación del Teleférico de Santiago podría seguir un camino similar.
Uno de los principales argumentos de los detractores es que el teleférico opera con cabinas vacías. Sin embargo, este tipo de obra de gran envergadura requiere tiempo para alcanzar su máximo potencial. Una vez completado el monorriel, que conectará directamente con el teleférico, el panorama será distinto. Además, es importante recordar que estas infraestructuras son proyectos a largo plazo, que pueden tardar hasta cuatro años o más en completarse.
Las ciudades están en constante crecimiento, y lo que hoy se percibe como un exceso podría convertirse en una necesidad en el futuro cercano. Es probable que dentro de diez años se requieran más expansiones del teleférico y el monorriel en Santiago, porque las necesidades urbanas evolucionan junto con la población.
En lugar de rechazar estas obras, es crucial valorar la visión a largo plazo detrás de ellas que tiene el presidente Luis Abinader y sus asesores y entender que forman parte de un plan más amplio para el desarrollo sostenible de nuestras ciudades. El tiempo será el juez de la verdadera utilidad del Teleférico de Santiago, pero la historia sugiere que podría convertirse en un elemento indispensable para la movilidad de la ciudad.

