Crecen las quejas por comercios de chinos que no aceptan tarjetas

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Sosúa.- La proliferación de comercios de propietarios chinos en este municipio turístico y gran parte del país ha desatado un creciente descontento entre los consumidores, quienes se quejan de la falta de facilidades de pago y de la ausencia de facturas fiscales. En muchos de estos establecimientos, los clientes deben realizar pagos en efectivo, ya que no se aceptan tarjetas de crédito ni débito. Además, los propietarios suelen omitir la entrega de facturas con valor fiscal, lo que ha levantado sospechas sobre posibles prácticas evasivas en relación con el pago de impuestos.

Este fenómeno ha suscitado preocupaciones sobre la posible evasión fiscal, dado que los clientes no reciben comprobantes que respalden sus compras y, por ende, no pueden reclamar la devolución del Impuesto sobre la Transferencia de Bienes Industrializados y Servicios (ITBIS) en sus declaraciones fiscales. La falta de facturación también impide a los consumidores ejercer su derecho a solicitar garantías o reclamar por productos defectuosos.

Algunos dueños de negocios han señalado que varios comerciantes chinos evitan pagar impuestos cambiando de RNC (Registro Nacional de Contribuyentes) una vez al año. Este procedimiento les permitiría eludir controles fiscales y continuar operando sin cumplir con sus obligaciones tributarias.

Las autoridades fiscales y la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) están siendo instadas a investigar esta situación para garantizar que todos los comercios cumplan con la normativa tributaria. Se espera que se refuercen las inspecciones y se tomen medidas para asegurar que estos negocios emitan facturas fiscales y ofrezcan opciones de pago que faciliten la transacción para los consumidores.

Mientras tanto, los consumidores continúan enfrentando inconvenientes y la comunidad empresarial local se muestra preocupada por la competencia desleal y el impacto que estas prácticas pueden tener en el mercado. La falta de transparencia en las operaciones de algunos comercios chinos plantea un desafío significativo para el sistema fiscal y para la equidad en el entorno comercial del país.