Aclaración inoportuna, la del Síndico Roquelito

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Tanto en la vida privada, como en el ambiente caldeado de la política hay una regla de oro: "Todo no se contesta".

A partir de la celebración en Puerto Plata del Consejo de Gobierno y del jolgorio beisbolero de la inauguración del remodelado estadio José Briceño, el morbo que se fermenta en las redes, destacó el hecho fáctico de la ausencia del señor Roquelito, en ambas actividades. Y a la inigualable velocidad del rumor surgieron varias versiones del porqué el muy famoso Síndico de la común de Puerto Plata, no había acudido a esos eventos de relumbrón burocrático.

Se dijo que padecía un quebranto estomacal, dada la inclinación del edil puertoplateño, hacia las comelonas de los manjares de friquitín.
Otra, que en la lavandería le habían quemado la chabacana que usaría para la ocasión.

Y la más socorrida fue la de que nuestro Alcalde no hizo acto de presencia, porque él solicitó permisos de entrada para su esposa, sus hijos y su señora madre, pero que los del protocolo, no le contestaron y que el muy bendecido Roquelito interpretó esa falta de respuesta como una inmerecida negativa a su petitorio.

Como materia prima para la chismografía digital, las tres versiones pudieron haber agotado su vida útil ayer domingo. Pero, el diablo no duerme, a alguien se le ocurrió la brillante idea de redactar una Nota Aclaratoria, explicando que Roquelito no había asistido, como era su deber de representante de municipio, por las razones expuestas en la tercera versión: que no le permitieron llevar a sus familiares para que lo vieran al lado del presidente de la república.

Entiendo en toda su extensión, la aprobación de publicar esa aclaración: Mi siempre estimado Roquelito, no es político de formación, no sabe tragar en seco y sonreír bajo la influencia dolorosa de un tropezón, no le come pendejadas a nadie, como tienen muchas veces que hacer los políticos.

En consecuencia, el rico empresario ferretero, dejó que su orgullo hablara y dejó plantado, nada más y nada menos, que al Ciudadano Presidente de la República y para colmo de males, publica ese desahogo muy propio de la plutocracia a la que él pertenece.

No debió publicar eso, o no debió permitir que se publicara eso en su nombre.

Esa pifia de Roquelito, pone al descubierto su principal debilidad como funcionario público sin formación política: No se deja asesorar, no consulta a nadie, porque para él: " bien o mal, un rico sabe más".

Ojalá que alguien le enseñe a degustar carne de tiburón en estado de putrefacción, para que pueda continuar sembrando éxitos en su carrera política.

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