En las colinas del sur de la India, un descubrimiento impresionante tomó por sorpresa a un grupo de científicos. Mientras exploraban los bosques de la región, se toparon con una serpiente de más de 3 metros de largo que, aunque les resultaba familiar a primera vista, revelaba algo único.
Estaban frente a una nueva especie de , la serpiente venenosa más grande del mundo.
Se trata de la Ophiophagus kaalinga, o cobra real Western Ghats, es genéticamente distinta, convirtiéndose en la más reciente incorporación a la familia de serpientes venenosas.
Para llegar a esta conclusión, un equipo de investigadores llevó a cabo un exhaustivo estudio en el que rastrearon más de 150 cobras reales provenientes de diversas partes de Asia. Analizaron el ADN de las serpientes, además de sus características físicas -tamaño, color y forma-.
Fue entonces cuando emergió un patrón: las cobras reales del sur de la India presentaban diferencias genéticas y visuales significativas en comparación con las de otras regiones. Estas diferencias llevaron a la identificación de la Ophiophagus kaalinga, que se distingue tanto por su robustez como por sus particularidades genéticas.
El descubrimiento de esta nueva especie representa un avance en la taxonomía de las cobras, además de destacar la importancia de seguir investigando las variaciones locales dentro de especies aparentemente homogéneas. Las cobras reales de Western Ghats ahora se reconocen como una especie independiente, lo que abre nuevas posibilidades para la conservación y el estudio de la evolución de las serpientes en esta región.
La cobra real Western Ghats habita en una de las regiones más biodiversas del mundo: los bosques montañosos del sur de India, conocidos como los Ghats Occidentales. Este macizo montañoso, que se extiende a lo largo de aproximadamente 1.600 kilómetros, es un refugio para una gran cantidad de especies endémicas (limitadas a un ámbito geográfico dado), que no se encuentran naturalmente en otras regiones del planeta.

