La Corte Constitucional de Corea del Sur destituyó el presidente Yoon Suk Yeol el viernes, tras un juicio político que marcó el fin de su agitada presidencia. La decisión se produce apenas cuatro meses después de que Yoon sacudiera la política surcoreana con un decreto de ley marcial y su propuesta de convocar nuevas elecciones para reemplazarlo.
Este veredicto unánime representa una caída abrupta para Yoon, un exfiscal de 64 años que ascendió rápidamente en la política, pasando de ser un novato a presidente en solo un año. En una transmisión televisada a nivel nacional, Moon Hyung-bae, presidente interino de la Corte, explicó que la destitución de Yoon se debía a que su declaración de ley marcial violaba gravemente la Constitución y otras leyes fundamentales del país. Según Moon, la movilización de fuerzas militares y policiales para interrumpir la labor legislativa fue una infracción sustancial contra los requisitos establecidos para declarar la ley marcial de emergencia.
El fallo provocó una ola de emociones en la capital surcoreana. Cerca del antiguo palacio real en Seúl, multitudes de manifestantes anti-Yoon estallaron en júbilo, bailando y abrazándose al escuchar la noticia. Sin embargo, fuera de la residencia oficial de Yoon, miles de sus seguidores expresaron su descontento y rechazo al veredicto, ondeando banderas y lanzando consignas en contra de la decisión.
El veredicto también marca el inicio de un proceso electoral que podría acentuar las profundas divisiones políticas en Corea del Sur. En los próximos dos meses se celebrarán elecciones presidenciales, pero el juicio político y las tensiones entre los sectores que apoyan y rechazan a Yoon seguirán siendo un tema candente.
Yoon, quien no aceptó completamente el veredicto pero expresó su pesar por no haber cumplido con las expectativas del pueblo, añadió que oraría por el país. Su partido, el Partido del Poder Popular, indicó que acataría la decisión, aunque algunos de sus abogados la calificaron de "decisión puramente política". En paralelo, el primer ministro interino, Han Duck-soo, prometió garantizar la estabilidad nacional y organizar las elecciones conforme a la ley.
En cuanto a los efectos políticos, el principal partido opositor, el Partido Demócrata, expresó su satisfacción con el fallo y destacó la importancia de proteger la democracia surcoreana. Por otro lado, Yoon continúa enfrentando cargos legales, incluido un posible juicio por rebelión relacionado con su decreto de ley marcial, lo que lo convierte en el primer presidente surcoreano en ser arrestado o procesado durante su mandato. Las tensiones en el país no parecen disiparse, ya que aún se espera un complicado proceso electoral en un contexto de polarización profunda.

