Cuando el liderazgo salva vidas: la llamada desde el colapso que activó el corazón del Estado dominicano

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Por Junior Henríquez.-

SANTO DOMINGO. – En medio del caos, entre los escombros, el humo y la desesperación, un acto de valentía y esperanza marcó la diferencia. Desde lo más profundo de la tragedia del Jet Set, la gobernadora de Montecristi, Nelsy Milagros Cruz Martínez, atrapada bajo los restos del colapso, logró comunicarse con el presidente Luis Abinader, gracias a un joven que, con manos temblorosas, le ayudó a realizar la llamada. Ella, lamentablemente, falleció camino al hospital. Pero esa llamada cambió el rumbo de la historia.

De inmediato, el presidente Abinader activó personalmente su plana mayor, y desde el Palacio Nacional se comenzó a coordinar una operación de rescate sin precedentes, que permitió salvar a más de 140 personas con vida en las primeras horas tras el colapso.

Esa acción rápida, firme y decidida ha sido elogiada por delegaciones internacionales de rescatistas, como las de Puerto Rico y de la comunidad judía de origen mexicano, quienes destacaron no solo la capacidad técnica de los equipos dominicanos, sino también el liderazgo y compromiso humano del Gobierno.

“Aquí vimos algo más que preparación. Vimos alma. Vimos un Estado que se activó con el corazón en la mano”, expresó el teniente Joel Figueroa, líder del equipo de Búsqueda y Rescate de Puerto Rico.

“No es común ver una coordinación tan rápida. Se notaba que estaban guiados por alguien que tomó decisiones con firmeza y humanidad”, afirmó Daniel Getzel, comandante de los rescatistas mexicanos.

La logística eficiente, la cooperación interinstitucional y la vocación de servicio fueron clave, pero lo más importante, según los rescatistas, fue el compromiso con la vida que se sintió desde lo más alto del Estado hasta el último voluntario en el terreno.

Hoy, mientras la nación aún llora la pérdida de 164 víctimas confirmadas, y los equipos continúan trabajando sin descanso en el lugar del siniestro, el país reconoce que muchas vidas se salvaron gracias a una llamada desesperada, y a un Presidente que no dudó en actuar.

Porque en los momentos más oscuros, la luz de un liderazgo humano y decidido puede marcar la diferencia entre la vida y
la muerte.