El Departamento de Guerra de Estados Unidos defendió este viernes la legalidad de su primer bombardeo contra una lancha de presuntos narcotraficantes en el Caribe, donde un segundo ataque mató a dos supervivientes, según medios estadounidenses.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmó que las operaciones en el Pacífico y el Caribe «son legales bajo la ley estadounidense y la ley internacional», señalando que las fuerzas estadounidenses han matado a al menos 83 personas al bombardear más de 20 lanchas desde septiembre.
«Estos ataques altamente efectivos están diseñados como ‘bombardeos cinéticos letales’ para frenar las drogas letales, destruir narcolanchas y eliminar narcoterroristas que están envenenando al pueblo estadounidense», publicó Hegseth.
Los reportes del Washington Post y CNN señalan que en el primer ataque, ocurrido el 1 de septiembre, tras lanzar el primer misil, las fuerzas estadounidenses observaron que dos tripulantes seguían con vida en el agua, por lo que ordenaron un segundo ataque para matarlos, siguiendo instrucciones de Hegseth de “matar a todos” los presentes en la embarcación, donde murieron 11 personas.
Según las fuentes citadas, este fue el único caso conocido en el que el ejército mató deliberadamente a supervivientes.
Hegseth insistió en que «cada traficante muerto está afiliado a una organización terrorista designada», calificando los reportes de la prensa como «fabricados» y «despreciativos».
Este ataque fue el primero de una serie de operaciones estadounidenses en el Caribe y el Pacífico, en un contexto de creciente tensión con Venezuela, tras el despliegue del portaaviones USS Gerald Ford y la reciente designación como grupo terrorista del llamado Cartel de los Soles, al que Washington vincula con Nicolás Maduro.




