El apóstol Johnnie Martínez, director de la Pastoral Política de la Mesa del Diálogo, afirmó que la Sentencia 01225/25 del Tribunal Constitucional no debe verse como un simple acto jurídico, sino como una señal sobre quién puede participar en el debate nacional y quién queda excluido.
Martínez cuestionó que la figura del amicus curiae, concebida como un mecanismo democrático para ampliar voces y perspectivas, fuera aplicada de manera selectiva: se permitió la participación de Human Rights Watch, pero se rechazó la intervención de Iglesias e instituciones nacionales. “No fue un error; fue un mensaje”, advirtió.
Sostuvo que el amicus curiae existe para enriquecer el debate y no para limitarlo. Aunque reconoció el derecho de Human Rights Watch a opinar, señaló una desigualdad en el trato respecto a otros sectores. Recordó que dicha organización ha impulsado durante años causas alineadas con la agenda GLBT en países como Uganda, Ghana y Belice.
En contraste, afirmó que fueron excluidos actores nacionales como las Iglesias evangélicas y católicas, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, lo que considera una “inclinación evidente del proceso” más que un acto de neutralidad institucional.
Martínez señaló que la Constitución garantiza la libertad de culto (Art. 45), la libertad de expresión y participación (Art. 49), la igualdad y razonabilidad (Art. 74.4) y el derecho de incidir en la vida democrática (Art. 216). Sin embargo, afirmó que a las Iglesias se les envió un mensaje implícito: “Ustedes no cuentan”.
Indicó que su preocupación trasciende lo religioso o jurídico y toca temas de identidad nacional y equilibrio democrático. A su juicio, excluir a las Iglesias —“la comunidad social más numerosa del país”— no es un tecnicismo, sino un intento de reconfigurar culturalmente a la nación.
Anunció que en los próximos días presentarán el caso ante la Comisión de Libertades Religiosas de los Estados Unidos por su relevancia para la diáspora dominicana. Recordó que más de 2.5 millones de dominicanos residen en EE. UU., y que cualquier intento de alterar la formación cristiana, promover ideologías extremas o moldear la conciencia de los niños impacta no solo a la República Dominicana, sino también a esa comunidad.
Reafirmó que no buscan privilegios, sino igualdad y que sus voces sean escuchadas en igualdad de condiciones. “Una democracia que excluye voces cristianas no es plena, no es justa y no es estable”, expresó.
Concluyó citando Proverbios 31:8–9 y afirmó: “Hoy abrimos nuestra boca porque a un sector entero del país se la cerraron. Y no dejaremos de hablar. Ni hoy, ni mañana, ni nunca”.




