Matriz generación eléctrica amortiguaría alza petrolera

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Gracias a la composición que tiene República Dominicana, si bien no elimina los riesgos fiscales ante una subida de precio del crudo, aminora el impacto

La posibilidad de que el conflicto en Irán empuje el petróleo hacia precios más elevados, incluso mayores que los previstos en el Presupuesto General del Estado para el caso dominicano en 2026, encuentra a este país en una posición distinta a la de hace una década.

República Dominicana sigue siendo importador neto de hidrocarburos y su factura energética ronda los US$4,800 millones anuales, pero su matriz de generación eléctrica ya no descansa mayoritariamente sobre el crudo. Esa transformación estructural es hoy de alguna manera un amortiguador ante un eventual choque externo prolongado.

Si el precio promedio de la canasta energética aumentara US$10 por barril durante un año completo, el país podría enfrentar un incremento cercano a US$800 millones en su factura de importaciones, ha calculado el economista Raúl Ovalle. Eso implicaría mayor demanda de divisas, presión potencial sobre el tipo de cambio y tensiones fiscales si el Gobierno decide mantener subsidios para evitar que el alza llegue al consumidor final.

El riesgo existe, es un tema que no entra en discusión. Sin embargo, el impacto no sería idéntico al de crisis anteriores, cuando más del 90% de la generación eléctrica dependía directamente de derivados del petróleo.

En octubre de 2025, según un corte numérico de esa fecha, la composición del sistema eléctrico dominicano mostraba un giro profundo. Según los datos de ese momento (Ministerio de Energía y Minas) 39% de la generación proviene del gas natural, 27% del carbón, 9% del fuel oil y 25% de fuentes renovables.

Dentro de estas últimas, la solar aporta 12%, la eólica 7% y la hidroeléctrica 6%. En otras palabras, solo una fracción del sistema que no es demasiado amplia como en años anteriores, depende hoy de combustibles líquidos directamente atados al precio internacional del crudo.

Esa diferencia cambia la magnitud del traslado. Cuando el petróleo dominaba la matriz, cualquier salto en el barril se reflejaba casi de forma inmediata en los costos de generación y, por extensión, en tarifas, subsidios y finanzas públicas.

Con apenas 9% de participación del fuel oil, el canal directo es mucho más estrecho. El encarecimiento del crudo puede afectar el gas natural o el carbón por vías indirectas, por ejemplo con mayores costos de transporte, primas de riesgo o tensiones globales, pero el efecto es menos automático y, en muchos casos, más gradual.

El cambio logrado en las bases de generación de energía en suelo dominicano no fue fortuito, ni de un momento a otro. En 2018, el 38.1% de la generación todavía provenía de derivados del petróleo, mientras el gas natural representaba 32.9% y el carbón 13%.

La energía solar apenas alcanzaba 0.5%. La entrada en operación de la Central Punta Catalina consolidó el carbón como fuente relevante, y aportó entre 30% y 35% de la demanda en determinados momentos, y la conversión de plantas del Este hacia gas natural aceleró la sustitución de combustibles más costosos y contaminantes.

Para 2020, el gas natural se había convertido en la principal fuente, con una participación cercana al 25%, y el parque de generación alcanzaba 5,187 megavatios instalados. A partir de entonces, la diversificación continuó.

En 2022, el gas natural superaba el 40% de la generación, el carbón rondaba 31% y los derivados del petróleo caían a poco más de 10%. Las renovables avanzaban, aunque todavía con bajo peso solar. En 2025, el panorama era más equilibrado. El país cuadruplicó la participación solar en pocos años, de 2.5% en 2022 a 12%, y elevó la eólica a 7%. Las renovables en conjunto alcanzan 25%, con meta oficial de llegar a 30% en 2030.

Además, se proyecta incorporar 500 megavatios de almacenamiento para 2027 y 1,000 megavatios en 2030, un componente clave para estabilizar la intermitencia del sol y del viento.

¿Por qué esto importa ante el conflicto en Medio Oriente? Porque cada punto porcentual de generación renovable o basada en gas natural sustituye exposición directa al petróleo. Aunque el gas natural también es importado, principalmente desde la costa este de EE.UU. su mercado y dinámica de precios no dependen exclusivamente del Golfo Pérsico. Eso reduce el riesgo operativo de interrupción física de suministro, aunque no elimina la posibilidad de aumentos de precios por efectos globales.

El escenario más complejo sería uno en el que el crudo suba US$15 o US$20 por barril durante un año completo.

Ningún país está libre de los riesgos

En caso de que el barril de crudo suba US$15 o US$20 durante un año completo, los efectos de segunda vuelta serían inevitables, han calculado expertos, entre ellos Raúl Ovalle. Esos cálculos toman como base que el transporte, alimentos, industria y generación eléctrica enfrentarían mayores costos. La inflación podría resentirse y el Estado tendría que decidir cuánto absorbe vía subsidios y cuánto transfiere a hogares y empresas. Sin embargo, con una matriz donde tres cuartas partes de la generación no dependen de fuel oil, el golpe sería más limitado que en el pasado. De eso no hay dudas.

Con más de US$12,000 millones en reservas internacionales, el país cuenta con un colchón para enfrentar presiones temporales en el mercado de divisas. Si el episodio es breve y los precios se estabilizan en niveles moderadamente superiores, el ajuste podría diluirse con el tiempo, especialmente porque los inventarios comprados a precios anteriores actúan como amortiguador inicial.

Bajo ningún concepto esto significa inmunidad. Al contrario, República Dominicana sigue expuesta a choques externos y su factura energética continúa siendo elevada. Pero la diferencia estructural es clara.

La economía ya no está atada casi exclusivamente al petróleo para encender sus plantas eléctricas. La diversificación hacia gas natural, carbón y renovables ha tenido implicaciones macroeconómicas.

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El Nuevo Norte es un periódico digital dominicano fundado el 12 de febrero de 2006 por el periodista Junior Henríquez, quien funge como director y fundador. A través de la web infoelnuevonorte.com, el medio ofrece información veraz y oportuna sobre los acontecimientos sociales, políticos, comunitarios y de actualidad general, tanto a nivel nacional como internacional, promoviendo un periodismo responsable, participativo y comprometido con la libre expresión y el fortalecimiento de la democracia informativa.